Nadie es imprescindible, pero todos somos necesarios.
Nadie es imprescindible, pero es cierto que hay personas menos prescindibles que otras.
Nadie es imprescindible, pero hay personas que son menos substituibles que otras.
Nadie es imprescindible, pero hay personas que no quieres que nunca se marchen.
INICIO
Hace más de un año, estando Sabina embarazada de nuestra hija, tuvimos que ir una noche al servicio de urgencias al sentir ella una molestia especialmente incómoda.
Acudimos al mismo hospital de siempre, donde visitaba regularmente al ginecólogo que la estaba asistiendo durante el embarazo, de forma que allí tenían su expediente, fechas, pruebas más recientes, etc.
Al estar ante el médico de urgencias, este nos preguntó antes de ver nada en su ordenador: “¿quién es su ginecólogo habitual?” Sabina y yo nos miramos entre nosotros, con cara de circunstancias… ¡se nos había olvidado el nombre del médico pese a verlo todos los meses! Y atención a lo que viene ahora, pues el médico de guardia, veterano, que teníamos ante nosotros espetó: “eso es que usted no tiene ginecólogo”.
Efectivamente, si no lo recuerdas, es que para ti no existe, si él no ha dejado huella en tu vida, es que pasa demasiado desapercibido, es que no ha sido capaz de ser mínimamente trascendente, es que ha estado sin estar.
Y así fue en este caso, fue un médico que nuca fue especialmente simpático, ni nunca se le vio especialmente involucrado, que nunca recordaba el nombre de Sabina (y mira que es poco frecuente, como pasa con el mío) hasta que lo leía en algún documento… e incluso hace unas semanas lo vimos en la consulta tras unos meses sin verlo y era como si no nos hubiéramos visto nunca. Mal.
NUDO
Creo que ya sabes por dónde voy…
¿Qué estamos haciendo con nuestros clientes, compañeros y colaboradores?
¿Somos lo suficientemente destacables como para que sepan y recuerden que somos sus proveedores, compañeros o jefes?
¿Hemos estado a la altura mínima de las circunstancias en los momentos de la verdad?, si, esos en los que el pequeño detalle pasa a ser algo extraordinario para quien observa la situación.
Permíteme una pregunta incómoda: si mañana no estuvieras, ¿te echarían de menos?
Seth Godin escribió hace unos años un libro que tituló “¿Eres imprescindible?” Lo tengo aquí en mi biblioteca, lo compré y leí en 2010 cuando trabajaba para El Corte Inglés. En este libro Seth hace mención al “arte” y en cómo las personas somos artistas que debemos crear y ofrecer ese arte que nos ayude a conectar con otros. Ser el artista que hace realidad ese arte es el verdadero mérito, el vencer a las resistencias propias o externas y dar un paso al frente.
Depende de nosotros.
DESENLACE
Ahora estamos esperando nuestro segundo hijo o hija, aún no sabemos qué será. En el mismo hospital esta vez se ha elegido otro ginecólogo.
Desde el primer minuto en la primera consulta, conectó con Sabina al 100%. Había cierta dulzura en sus palabras y mucha empatía. Al terminar esa primera consulta, el médico nos escribió un teléfono móvil en el reverso de la cartilla de embarazo: “cualquier duda que tengan contáctenme por WhatsApp en este número”. ¡Wow!, eso si que es orientación a servicio.
Efectivamente los comentarios leídos en los grupos de redes sociales de mamás y futuras mamás no estaban equivocados, el Dr. Villalobos es un gran profesional. Conecta. Ofrece su arte.
Se trata de ser trascendentes, de ofrecer nuestro arte, de llegar al top of mind.
Te deseo lo mejor.
Un abrazo,

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