Cosas que están pasando en esta campaña de Navidad: en Amazon están con los últimamente habituales conflictos entre sus trabajadores y la compañía, de manera que se plantea la posibilidad de tener una huelga en la empresa, en plena Navidad. Por otra parte, El Corte inglés lanza un bonito spot que dedica a sus empleados con un reconocimiento a su implicación e importancia en las fechas navideñas en sus centros comerciales. Y para completar el trío de los principales protagonistas del comercio en España, el líder de la alimentación, Mercadona, acaba de firmar un nuevo convenio colectivo en el que sus 84.000 trabajadores cobrarán al menos 1.300 euros brutos mensuales, además de otros beneficios. Así está el patio.

El sector de la distribución, tanto en tiendas como en almacenes logísticos, es una actividad muy exigente, con horarios difíciles, fines de semana, festivos, noches… es un ritmo duro, que se agrava en plena campaña de Navidad. Necesitamos empresas que sean capaces de ser competitivas para que resulten destinos atractivos en los que desarrollar una carrera profesional.

Es responsabilidad de cualquier compañía, y por tanto de sus máximos dirigentes, conseguir que la empresa se convierta en un destino profesional aspiracional: ser ese lugar en el que los mejores deseen trabajar como primera opción. Si hace no demasiados años cualquier madre o padre hubiera deseado que sus hijos trabajaran en una entidad bancaria o incluso en El Corte Inglés, hoy en día probablemente la opción de Mercadona ha ganado enteros, con una empresa que lidera el mercado de consumo, y el salarial también, además de gozar de cierta buena imagen pública hasta el punto de ocupar el segundo puesto del ranking merco de empresas con mejor reputación. Y cuando una empresa consigue que los mejor preparados deseen trabajar en ella, está en disposición de seleccionar el mejor talento disponible, y eso después se traduce en la cuenta de resultados. No falla.

Necesitamos empresas que sean capaces de ser competitivas para que resulten destinos atractivos en los que desarrollar una carrera profesional.
El salario emocional es muy importante, qué duda cabe, pero también es importante que los integrantes de la empresa lleguen a fin de mes. No es posible pagar mal a las personas que integran la compañía y, por darles un pase para el gimnasio del polígono industrial o que los viernes se haga jornada intensiva, pretender que sean felices y estén eternamente fidelizados con la empresa. No confundamos las cosas, hay un mínimo económico que se debe cubrir, obviamente en función del sector y las responsabilidades propias del cargo, pero sin ese mínimo no es posible pedir el mejor rendimiento posible, ni mucho menos intentar que el supuesto salario emocional cubra aquello que no se está pagando en euros.

Me fascina todo lo relativo al liderazgo, la dirección de equipos de trabajo, la motivación y la animación sobre el terreno cada día. De hecho escribo sobre ello y mi profesión consiste en exponer conferencias sobre estos temas, de manera que pienso que son aspectos que bien desarrollados son fundamentales para orientar al éxito cualquier organización. Pero antes, empecemos a pagar mínimamente en suficiencia, si deseamos obtener resultados igualmente mínimamente suficientes.

Un buen salario no garantiza el éxito, pero uno malo acerca a cualquier empresa a la mediocridad. Un buen liderazgo y la aplicación del salario emocional tampoco garantiza el éxito, pero su ausencia no ayuda a que las empresas se orienten a la excelencia global que demanda el mercado.

Este artículo fue publicado originalmente en el diario El Español el 13 de diciembre de 2018.
https://www.elespanol.com/economia/empresas/20181213/quiere-trabajar/360593940_13.html

Hemos podido leer recientemente que la marca irlandesa de textil Primark está siendo utilizada por alguien que va por ahí estafando a quienes quieren abrir una franquicia de la popular cadena de ropa. Es muy difícil comprar una franquicia de una marca que no se dedica a franquiciar, y este es el caso de Primark, por eso se trata de un timo en toda regla, pero también puede ser un timo, de otro tipo, cuando la franquicia en cuestión es legal. Me explico, que presiento que voy a hacer muchos amigos con esta columna.

Comprar una franquicia puede ser una buena oportunidad cuando se está adquiriendo algo relevante para el emprendedor o inversor de turno, porque a su vez lo es para la sociedad y los potenciales clientes y consumidores. Comprar una franquicia se convierte en un timo legal cuando no se está comprando nada realmente interesante y por lo que de verdad merezca la pena pagar según qué cantidades.
Hemos podido leer recientemente que la marca irlandesa de textil Primark está siendo utilizada por alguien que va por ahí estafando a quienes quieren abrir una franquicia de la popular cadena de ropa. Es muy difícil comprar una franquicia de una marca que no se dedica a franquiciar, y este es el caso de Primark, por eso se trata de un timo en toda regla, pero también puede ser un timo, de otro tipo, cuando la franquicia en cuestión es legal. Me explico, que presiento que voy a hacer muchos amigos con esta columna.

Comprar una franquicia puede ser una buena oportunidad cuando se está adquiriendo algo relevante para el emprendedor o inversor de turno, porque a su vez lo es para la sociedad y los potenciales clientes y consumidores. Comprar una franquicia se convierte en un timo legal cuando no se está comprando nada realmente interesante y por lo que de verdad merezca la pena pagar según qué cantidades.

Adquirir una franquicia es buena idea si se están comprando los recursos necesarios para que, desde el primer día, tengamos una marca fuerte, consolidada, con un importante saber hacer y que permita al emprendedor generar facturación desde el primer minuto. Adquirir una franquicia es muy mala idea si el franquiciador no aporta nada especial: si no hay una marca bien construida detrás, la cesión de recetas o patentes diferenciadoras o una transmisión de intangibles capaces de generar negocio desde el primer día, y además de manera probada.
Una franquicia poderosa permite ir en cabeza de carrera desde el primer día de actividad. Una franquicia que aporte poco o nada sitúa al emprendedor en las últimas posiciones del pelotón, muy lejos de los primeros, de manera que hay que preguntarse si realmente merece la pena hacer cierto desembolso económico a cambio de tan poco.

Puede ser interesante comprar una franquicia de restauración de comida rápida de una marca que tiene docenas de locales, con una historia de éxito contrastada y un saber hacer evidente que transmite al emprendedor como elemento diferenciador; pero al mismo tiempo puede ser muy mala inversión comprar la franquicia del local de bocadillos de mi vecino el del quinto que, tras abrir con razonable éxito su primer restaurante, se ha venido arriba y cree que ya puede franquiciar y ser el futuro rey del bocadillo. Como puedes imaginar, la receta del bocadillo de calamares con mahonesa de mi vecino el del quinto no tiene nada que no pueda hacer uno mismo, y cuando abramos el local con su nombre, la gente pensará que somos el vecino del quinto de su mismo edificio.
En estos últimos años he conocido muchas aventuras y desventuras de franquiciados y nuevos franquiciadores. Por un lado, franquiciados que con un exceso atrevimiento o tras un mal consejo, compraron franquicias de esas que no aportaban nada especial, de manera que al final solían contar que “parece que solo trabajo para pagarle a otro, no soy dueño de mi propio negocio”.

También he conocido franquiciadores que, al igual que mi vecino del que antes te hablaba, deciden franquiciar un negocio que no está probado como es debido, que muchas veces solo lleva unos meses de andadura o que incluso no aporta una rentabilidad mínimamente interesante, cuando no se dedican a exagerar las cifras de ventas y plazos de amortización para atraer al emprendedor novato en el asunto.

Me encontrado además con franquiciadores honestos, que saben que están trabajando con el dinero, los ahorros, los préstamos y las ilusiones de otros. Suelen ser aquellos que filtran y seleccionan al emprendedor o inversor, porque no todo el mundo les vale, sino que se ha de tener un perfil adecuado para que el negocio prospere. Cuando el negocio de un franquiciador consiste en abrir franquicias, dudemos un poco de la propuesta. El negocio no ha de ser la apertura de franquicias, sino la perdurabilidad de las mismas en el largo plazo.

Por todo esto, mucho cuidado ahí afuera, hay timos de muchos tipos.

Este artículo fue publicado originalmente en el diario El Español el 5 de diciembre de 2018.
https://www.elespanol.com/economia/empresas/20181205/timo-franquicia/358344170_13.html