¿Qué plan tenemos?

Mi admirado Drucker insistía en este hecho, en la necesidad de tener un plan que recoja todas las acciones necesarias que nos acerquen al objetivo propuesto. ¿Qué plan tienes para este nuevo ejercicio que acabamos de comenzar?

En algunas ocasiones insisto en esta idea en mis conferencias y presentaciones para los empresarios y directivos que tengo ante mí: ¿qué vamos a hacer de forma diferente desde mañana para mejorar nuestro negocio? Y me gusta detenerme en el hecho de que ha de ser diferente, porque hacer siempre lo mismo normalmente nos va a llevar a resultados más o menos similares a los ya cosechados. Hacer cosas diferentes supone detenernos a pensar qué vamos a hacer y elaborar el plan correspondiente, y eso es lo más difícil en muchas ocasiones, el sentarnos y decidir que por fin voy a atreverme a hacer cosas nuevas y diferentes desde mañana.

Desde mañana, porque no hace falta que sea el inicio de un nuevo año para emprender un plan estratégico, no hay que esperar a que empiece un mes o que sea lunes: el mercado no espera a nadie, hace tiempo que lo importante no es ser grande o pequeño sino ser rápido o lento, y la rapidez no entiende de tener que esperar a que sea un día determinado.

Aplazar este tipo de decisiones enmascaran el miedo que tenemos por afrontar cosas nuevas, por dar un paso al frente y  salir de nuestra comodidad del día a día. La comodidad conduce a la mediocridad. 

Decía Drucker dos cosas que resumen muy bien el espíritu de tener un plan y tener la valentía de ponerlo en marcha:

Por un lado insistía en que en toda empresa de éxito hubo alguien alguna vez que tomó una decisión valiente, mientras que por otro, nos aclaró que todo plan es una mera declaración de intenciones, a menos que deriven en duro trabajo

Tengamos un plan, atrevámonos a hacer cosas diferentes, cosas para los clientes, cosas que sean buenas para todos.

Te deseo lo mejor.

Jacinto Llorca