Las ideas o la inspiración vienen cuando uno menos lo espera, bien trabajando (que es lo más frecuente para muchos) o bien en algún insospechado lugar.

A mi me sorprendió el otro día en el sillón del dentista, lugar frecuentado últimamente por mi en pleno proceso de brackets u ortodoncia, como toda la vida hemos dicho. Y es allí cuando, con la boca abierta de par en par, la ortodoncista Mariangeles le comenta a su compañero y hermano dentista Ceferino que va a utilizar cierto material porque es más “biológico”.

Y biológico no significa que tenga algo vivo en su composición, me explicó tras mi pregunta, sino que llaman biológico a aquello que se adapta mejor a la convivencia en la boca, se integra mejor, porque es un material más flexible, maleable, permite que el usuario tenga menos molestias… ¡Y entonces vino la inspiración!

¿Cómo de “biológicas” son las cosas que hacemos y decimos en nuestras empresas y organizaciones?

En algunos momentos hablamos de la “ecología” del sistema, de las cosas, o de los objetivos, en referencia a que dicho objetivo (o lo que sea) sea bueno para la organización o profesional que lo persiga. En este caso, el concepto es diferente, por “biológico” estoy refiriéndome  en si la introducción de cierto elemento nuevo en la organización va a originar cambios positivos, si va a ser una fuente de estabilización, si va a ayudar a que exista una determinada mejoría y si su inclusión no va a ser causante de problemas, inquietudes negativas y que va a ser evidente la existencia de un cuerpo extraño.

Creo que la idea es muy sencilla, pero la estamos pasando por alto continuamente, sobre todo cuando animamos continuamente a nuestros equipos y organizaciones a probar cosas nuevas, a que no tengan miedo al cambio… pero creo que es bueno tener ese momento de reflexión y decidir si se afrontan los cambios de forma “biológica” o si estamos exponiendo la organización o proyecto a ciertos riesgos. Que observemos ese riesgo “biológico” no quiere decir que tengamos que evitar el cambio, sino que quizás debamos cambiar pero de otra manera. 

Decía Peter Drucker algo así como que es muy irresponsable tomar decisiones que vayan a traer un buen resultado a corto plazo si existe alguna posibilidad de que el resultado a largo plazo sea desastroso. Los elementos biológicos deben ser buenos a largo plazo, más incluso que a corto.

También pienso que podemos introducir elementos no biológicos de forma expresa, y lo importante es que seamos conscientes de lo que estamos haciendo. El mayor peligro estriba en cuando no conocemos el alcance de lo que podamos estar haciendo, hablando o introduciendo en la organización en cada momento.

Personalmente esta idea que hoy te traigo voy a aplicarla en todos los proyectos en los que participo. Creo que es importante.

Te deseo lo mejor.

Jacinto Llorca