Como todo lo que escribo, comparto en conferencias, libros o en cualquier formato, es mi opinión. Y esto de tener la voluntad de querer pasar desapercibido es algo que echo de menos, en un momento en el que parece que la única fórmula hacia el éxito es la sobreexposición pública.

Creo que es una habilidad extraordinaria, un arte, algo digno de mención y desapercibido aplauso.

Quedar fuera del encuadre de la foto, no aparecer en primer plano, saber que no es tu lugar, es algo que pese a parecer sencillo compruebo en mi día a día que no todo el mundo lo tiene claro.

El consultor no puede querer ser más popular que la empresa a la que asesora. Nunca me ha gustado esa foto, que seguro que no se hace con mala intención, que muestra a un consultor o formador con el grupo de participantes de X marca, presumiendo de ese momento, bien porque está muy feliz de ello o bien porque es una herramienta comercial. No procede.

Y eso, como norma general, es algo que no me gusta.

¿La mejor agencia de publicidad? La que no sale en la foto con su cliente, esa se la hará en otro momento, pero no en el momento de gloria de su cliente donde todos los focos han de estar orientados a él y sus objetivos. No es el momento.

Toda mi agenda de conferencias para todo el mundo está gestionada de forma exclusiva por mis compañeros de BCC Speakers. Me gusta la actitud que tienen de no querer restar protagonismo alguno a su “producto”, el conferenciante y la propia conferencia, y que su labor quede en un segundo y discreto plano. No conciben que, pese a representar a las mayores celebridades del mundo, la agencia salga en más fotos que sus representados. Si eso ocurre algo no estaría funcionando bien, si eso pasa querría decir que las prioridades y el foco sobre el negocio está siendo alterado. Sin duda creo que esa es una de las razones por las que BCC es la agencia de referencia en el mercado hispanohablante: ser discretos aportando todo el valor posible.

Un buen consejero o asesor empresarial, tres cuartos de lo mismo: si está trabajando para crear valor diferencial en sus clientes y hacer que estos tengan una ventaja competitiva, no puede ir alardeando de ello o dando pistas a sus competidores con bonitos comentarios en redes sociales. Esa es una relación que debe pasar desapercibida, vivida con intensidad por sus protagonistas, pero de forma privada, no es algo de dominio público, sino algo tan serio como es la mejora empresarial de una compañía.

Y el directivo que es capaz de trasladar el mérito de los buenos resultados de su empresa a su equipo de colaboradores pese a que todo el mundo sepa de su buen hacer liderando la compañía. O el entrenador que tras conseguir ganar el campeonato es el primero en desaparecer de las celebraciones para que las cámaras se centren en los integrantes del equipo ganador. 

Es una cuestión de actitud, de saber estar, diría yo. De estar presente sin necesidad de estar allí.

Existe una delgada línea que separa lo adecuado de lo improcedente, y dado que como se suele decir el sentido común es el menos común de los sentidos, cada cual debe valorar qué es lo más adecuado en cada momento y circunstancia.

Te deseo lo mejor,

Jacinto Llorca.